Deuda Pública de Paraguay: Descripción, análisis y desafíos
A modo de entender el proceso que ha tenido la Deuda Pública en Paraguay es necesario recapitular eventos puntuales que p ... Leer Más >>
En las últimas décadas, las mujeres han logrado ampliar su participación en los diferentes espacios donde la presencia de los hombres ha sido significativamente superior.
A modo de conceptualizar y acotar lo anterior, la brecha de género, de acuerdo con la Comisión Económica para América Latina (CEPAL), es una medida que muestra la distancia entre mujeres y hombres respecto a un mismo indicador. A decir, refleja la diferencia existente entre los sexos con relación a las oportunidades de acceso y control de recursos económicos, sociales, culturales y políticos, entre otros.
El Foro Económico Mundial o el The World Economic Forum (WEF por sus siglas en inglés) elabora anualmente el “Índice Global de Brecha de Género”. El indicador compara el estado actual y la evolución de la paridad de género en cuatro dimensiones claves: oportunidad y participación económica, logro educativo, salud y supervivencia, y empoderamiento político.
Conforme a los últimos datos del año 2022, la brecha global de género se ha cerrado en un 68,1%, lo que, al ritmo actual de progreso, se necesitarán 132 años para alcanzar la paridad total.
Al observar América Latina y el Caribe, el reporte del WEF ubica a la región en el tercer lugar en el índice general, después de América del Norte y Europa. Así, la región ha cerrado el 72,6% de la brecha de género, un aumento de casi 0,4 puntos porcentuales desde la edición anterior. Al ritmo actual de progreso, a América Latina y el Caribe le tomará 67 años cerrar su brecha de género.
La Organización Internacional del Trabajo (OIT) también ha señalado que, las mujeres, a nivel mundial, tienen menos oportunidades económicas. De hecho, una proporción menor de mujeres en comparación con los hombres participa en la fuerza laboral, con menos de la mitad de las mujeres involucradas en el trabajo. Además, tienden a ocupar empleos informales y vulnerables, que generalmente son mal remunerados o infravalorados.
Así mismo, el organismo resalta que las mujeres también enfrentan dificultades en el acceso a servicios financieros, ya que un alto porcentaje de ellas no posee una cuenta bancaria. La situación ya se registraba incluso, en el periodo de pre pandemia.
Es de mencionar que al año 2022, aproximadamente el 56% de las personas no bancarizadas son mujeres, lo que equivale a casi mil millones de mujeres sin acceso a servicios bancarios.
La OIT enfatiza que, en el mundo, las mujeres enfrentan la discriminación y son especialmente vulnerables, al considerar que la desigualdad de los roles de género afecta su capacidad de autodeterminación y libertad.
Por tanto, ante tal escenario, la industria de servicios financieros puede desempeñar un papel clave
en la igualdad de género. Si bien la inclusión financiera por sí sola no garantiza la igualdad de género, proporciona un acceso equitativo a una amplia gama de servicios financieros (ahorro, crédito, seguro y pagos) junto con educación financiera, que podrían brindar a las mujeres la oportunidad de empoderarse social y económicamente. Ello, independiente que trabajen en el hogar o fuera de él, al fomentar la generación de ingresos, acumulación de activos, manejo de riesgos financieros y/o la participación plena en la economía.
Leer más: https://www.mf.com.py/medios/blog/como-han-avanzado-los-productos-financieros-para-las-mujeres.html