Deuda Pública de Paraguay: Descripción, análisis y desafíos
A modo de entender el proceso que ha tenido la Deuda Pública en Paraguay es necesario recapitular eventos puntuales que p ... Leer Más >>
La pobreza es un concepto sumamente amplio por lo que puede ser abarcado desde muchas aristas.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la pobreza es la condición caracterizada por una privación severa de necesidades humanas básicas. Es decir, el mínimo o nulo acceso a alimentos, agua potable, sanidad, salud, vivienda, educación e información.
Además, existen varios tipos de pobreza que miden diferentes situaciones y condiciones. Así, conforme a determinados criterios se cataloga como pobreza extrema, relativa y absoluta. También figuran la pobreza infantil, rural, material, estructural, urbana y social.
En Paraguay y de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística (INE), la metodología de cálculo de la Pobreza Monetaria se realiza comparando los ingresos per cápita de los hogares con dos umbrales o líneas definidas: la Línea de Pobreza Total y la Línea de Pobreza Extrema.
Así, la Línea de Pobreza Extrema representa el costo monetario de adquisición de una Canasta Básica de Alimentos (CBA) y la Línea de Pobreza Total, el costo monetario de adquisición de una Canasta Básica de Alimentos más el costo de adquisición de otros bienes y servicios no alimentarios considerados esenciales, constituyendo así, otro concepto más abarcador: la Canasta Básica de Consumo (CBC).
Los Indicadores de Pobreza Monetaria y Distribución de Ingresos publicados por el INE revelaron que para el año de 2021, una persona en el área urbana necesitó como máximo generar G. 312.187 mensuales para satisfacer sus necesidades alimentarias. Es decir, ese fue el ingreso mínimo per cápita que precisó un ciudadano urbano para no situarse en la denominada Pobreza Extrema. Entre tanto, para satisfacer otras necesidades adicionales a la alimentación debió como mínimo generar unos G. 771.558 al mes. Así, un individuo requirió hasta un 15% más de ingresos mensuales para subsistir el año pasado con relación al 2020.
De forma paralela, los habitantes de las zonas rurales técnicamente poseen una mayor capacidad en cuanto a la satisfacción de sus necesidades.
En el año 2021, una persona que residió en zonas rurales necesitó G. 285.099 de ingresos mensuales para hacer frente a su necesidad más elemental: la alimentación. Si se considera, además, la cobertura de otras necesidades no alimentarias como la vestimenta, salud y vivienda, la necesidad de los ingresos aumenta a G. 554.377.
Es de mencionar que, debido a las condiciones sociodemográficas, culturales y económicas, los habitantes rurales poseen menores necesidades de ingresos fijos mensuales para hacer frente a sus necesidades, ya que parte de estos requerimientos, en cierta manera, son cubiertos de forma autónoma a través de cultivos de autoconsumo, la cría de animales y otras prácticas adquiridas de autoabastecimiento.
¿Cómo están los niveles de pobreza en Paraguay?
Como ya se mencionaba, la pandemia afectó de manera considerable los aspectos sociales y económicos a escala global y Paraguay no fue la excepción.
En el segundo año de la pandemia y de acuerdo con los Indicadores de Pobreza Monetaria y Distribución de Ingresos publicado por Instituto Nacional de Estadística la pobreza en Paraguay alcanzó al 26,9% de la población total, es decir, 1.951.020 personas se encontraban en condición de vulnerabilidad al cierre de 2021.
Al observar y procesar los datos de la pobreza general por zonas geográficas, el 34,6% de la población rural o 925.115 personas vivían en situación de pobreza frente al 22,4% de pobres totales en las áreas urbanas ó 1.025.905 personas. Esto es, 1 de cada 3 habitantes de las áreas rurales eran pobres, frente a una relación relativamente más favorable en las zonas urbanas, donde 1 de cada 5 individuos se ubicaron en el segmento de los vulnerables.
En cuanto a los pobres extremos, del total en Paraguay al cierre de 2021, se reportó a 283.523 personas en la mencionada condición. De estas personas, el 72,7% se encontraba en zonas rurales y el 27,3% de los pobres extremos en las urbanas.
Al observar los datos del año 2020, la población pobre como la indigente (Pobreza Total) crecieron en valores absolutos. En ese año afectó a 1.921.721 individuos (26,9% de la población), mientras que la población de los No Pobres en Paraguay alcanzó a 5.232.227 personas (el restante 73,1% de la población). A modo de remarcar, en el país 1.951.020 ciudadanos eran pobres y 5.303.436 se encontraban fuera de la mencionada condición en el 2021. Como muestran los datos, la incidencia de la Pobreza y la No Pobreza sobre la Población Total ha sido casi nula en el último año respecto al 2020.
Pero, exactamente ¿dónde se concentró la pobreza en el país?
Los datos del Instituto Nacional de Estadística revelaron que la mayor cantidad de pobres con respecto a su población estuvieron en los departamentos de Caaguazú (42,1% son pobres), seguido de Caazapá (41,7%) y San Pedro (40%). No obstante, en números absolutos lideran Central (415.869 personas), Alto Paraná (216.362 son pobres), Caaguazú (240.187) e Itapúa (201.827). La encuesta del INE incluye solo a departamentos representativos y a una ciudad: Asunción, San Pedro, Caaguazú, Caazapá, Itapúa, Alto Paraná y Central, excluyendo a todos los demás.
Es de destacar el paulatino aumento en el tiempo de la pobreza total. Por mencionar, en 2018, la condición de vulnerabilidad alcanzaba a 68.830 personas en Asunción, pero al cierre de 2021, concentró a 71.678 pobres en la ciudad capital. Este sensible incremento se observó en todos los departamentos representativos durante los últimos cuatro años, excepto Caazapá que redujo su pobreza en un 5% durante los últimos años. De 85.443 personas pobres en el 2018 se redujeron a 80.899 existentes en el 2021.
Pobreza por nivel de ingresos
Los Indicadores de Pobreza Monetaria y Distribución de Ingresos dados a conocer por el Instituto Nacional de Estadística revelan la estructura de ingresos per cápita en cada nivel de ingreso. De acuerdo con los datos, un ciudadano en Paraguay necesitó como mínimo en ese año G. 5.093.275 mensuales para pertenecer al grupo del 10% de población más rica. El citado estrato con los mencionados ingresos representó, además, el 33,6% de todo el Producto Interno Bruto de 2021. Es de mencionar que el PIB por el Método del Costo de Factores equivale al Ingreso Total de las Familias y éste a su vez, a los sueldos y jornales más, intereses, más alquileres y beneficios recibidos.
En el otro extremo de la misma moneda, una persona necesitó generar como mucho unos G. 305.836 al mes para lograr ubicarse dentro del 10% más pobre de la población paraguaya. A este respecto, el segmento de la población con el menor ingreso (≤ 305.836 guaraníes mensuales) concentra al 2% de todos los ingresos provenientes de la generación de bienes y servicios de la economía paraguaya en el año 2021.
En cuanto a la composición de los ingresos percibidos por las familias según su origen, los salarios y remuneraciones laborales lideraron la participación en la última Encuesta Continua de Hogares, al componer el 86,2% de todo el ingreso percibido por las familias paraguayas. Mientras que las jubilaciones y pensiones constituyeron el 4,6%, y por otra, los ingresos familiares en concepto de rentas, alquileres, intereses y dividendos sumaron 4,1% del origen. Otros ingresos como el proveniente de la ayuda familiar del país o del exterior respondieron por el 3,5% de todo lo percibido en las unidades familiares y, finalmente, los subsidios y transferencias del Estado aportaron el restante 1,6%.
Como se observa, los recursos laborales siguen constituyendo la fuente primaria de los ingresos de las familias paraguayas. Al respecto, un hogar tradicional promedio en Paraguay generó G. 4.912.000 mensuales en el 2021, de los cuales G. 4.592.000 provinieron de sueldos y jornales.
Los datos expuestos revelan que, en el segundo año de la pandemia, miles de personas lograron de cierta manera entrar en el proceso de recuperación. No obstante, otras miles siguen afrontando las complicaciones que genera la pobreza. Desde la imposibilidad de acceder a alimentos necesarios para el buen desarrollo hasta contar con educación y un sistema sanitario mínimo.
El 26,9% de la población paraguaya no logró siquiera satisfacer sus necesidades vitales y básicas el año pasado, a pesar de que la mayor parte de los ingresos provinieron de fuentes salariales. Por tanto, es urgente hallar estrategias como la tecnificación de la mano de obra nacional, la especialización y cualificación de la oferta laboral que permitan revertir la situación acerca de que los trabajadores perciben menos de lo que realmente necesitarían para vivir dignamente.
Finalmente, es necesario repensar el modelo de ingresos-familia en el país e incentivar modelos que sean inclusivos y diversificados de fuentes únicas de ingreso en pos del desarrollo y crecimiento del país.